Revolución cuádruple en el patinaje artístico individual de mujeres ¿sí o no?
Steve
hace 2 años
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María Guadalupe Cedillo Mata
4,848 ppm.
La
historia de los deportes es tan antigua como la humanidad misma. En todos los
continentes de nuestro globo podemos encontrar vestigios de grandes
civilizaciones que consideraban a las actividades físicas como parte integral
de su sociedad. Como todo, con el desarrollo constante de dichas ciudades, los
deportes también se transformaron para brindarnos hoy un conjunto de prácticas
y modalidades bastante sofisticadas.
Si
bien el cambio es inevitable, la manera en el que éste sucede habla de la
calidad y espíritu deportivo que queremos ver en el campo atlético. De nada
sirve desafiar nuestros límites corporales si se hace a costa de una vida y
ambiente saludables, lección que el mundo del patinaje artístico aprendió en
los Juegos Olímpicos de Beijing 2022.
Justo
antes del inicio de la competencia individual femenil, la patinadora rusa
Kamila Valieva, de 15 años de edad, fue parte de un escándalo internacional al
resultar positivo su examen de rutina por la droga trimetazidina. Este
medicamento produce un aceleramiento de la frecuencia cardíaca que, junto con
otras sustancias legales encontradas en su cuerpo, estarían ligados a mejorar
el rendimiento físico de Valieva.
Kamila
era la favorita para ganar la presea dorada, pues la manera en la que ejecutaba
sus programas mostraba una clara supremacía en los aspectos técnicos del
patinaje en comparación con las demás concursantes de su categoría. Sin
embargo, a raíz del dopaje, cualquier admiración que ella pudo llegar a evocar
fue reemplazada en favor de un escrutinio personal y profesional sobre aquello
que supuestamente la hacía “espectacular”.
A
pesar de los ataques contra la joven, la responsabilidad de lo sucedido no fue
depositada en la patinadora, sino en los adultos que debieron haberla cuidado.
El nombre de la culpable es innegable, pues sus métodos de entrenamiento se
caracterizan por rebasar los límites de la legalidad. Eteri Tutberidze, famosa
entrenadora rusa, ahora es cuestionada por la parte que jugó en la controversia
involucrando a Valieva.
El
escenario actual del patinaje artístico es entonces desalentador y peligroso,
mismo que se desarrolla dentro de un movimiento más grande que permea casi
todas sus divisiones: la Revolución cuádruple. Es por tal razón que el
siguiente texto se propone exponer brevemente los efectos de tal movimiento en
el patinaje artístico de mujeres, así como afirmar la necesidad de regular en
favor del bienestar de las personas que lo practican.
En
términos básicos, la Revolución cuádruple es la ejecución constante de saltos
con cuatro revoluciones o vueltas (quads) con el objetivo de obtener mayores y
mejores puntajes. Si bien los límites del cuerpo dentro del deporte parecen ser
desafiados año con año, deleitándonos con increíbles presentaciones, no podemos
dejar de lado la demanda física que implica realizar este tipo de elementos.
Para
ejecutar un salto normal, sea cuádruple o no, se necesita una increíble
cantidad de fuerza y velocidad. Los patinadores deben lanzarse lo más alto y
lejos posible en el aire para maximizar su tiempo de giro y lograr las
revoluciones requeridas dependiendo del salto que deseen hacer. Las
características propias de estos elementos es en parte la razón por la cual los
quads son más comunes en el patinaje masculino.
Además,
Deborah King, profesora de ciencias del ejercicio y entrenamiento atlético en
Ithaca College, afirma que los aterrizajes de un patinador oscilan entre cinco
y seis hasta quizás 10 o 12 veces el peso corporal (Choi, 2022) dependiendo del
salto. En este sentido, y teniendo en cuenta la cantidad de ocasiones en las
que un patinador debe practicar dichos elementos, es mucho abuso en la misma
pierna en una superficie muy dura.
Por
tales motivos, la tendencia actual en la categoría femenil para contrarrestar
la fuerza bruta que define a los quads en el patinaje de hombres es optar por
patinadoras en extremo livianas y jóvenes. La situación, si bien resulta en la
igualdad de condiciones en la pista de hielo, se ha prestado al abuso por parte
de las federaciones nacionales de patinaje.
El
caso de mayor preocupación es el de la Federación de Rusia, bajo el mando de la
entrenadora Eteri Tutberidze. Numerosos son los casos donde sus patinadoras han
llegado a puntos de quiebre mentales y físicos durante el tiempo que pasaron
trabajando con ella.
Comenzando
por reclutar a niñas en extremo jóvenes, Tutberidze asegura que sus patinadoras
se mantengan livianas durante toda su carrera deportiva. En evidencia, tenemos
varias instancias donde patinadoras han hablado públicamente del costo físico y
mental que tiene el haber competido con la famosa entrenadora rusa durante su niñez
y adolescencia. Se ha descrito que las atletas se desploman de dolor después de
patinar, que las someten a pesajes públicos y que les prohíben beber agua
durante las competencias para evitar la hinchazón y exceso de peso (Bansinath,
2022).
Ejemplos
más recientes los encontramos con Aliona Kostornaia, de 18 años, que después de
fracturarse la muñeca, Tutberidze comentó que "todavía era posible"
patinar con la lesión; Evgenia Medvedeva, una de las medallistas olímpicas de
Tutberidze, se retiró en 2021 a los 22 años (aunque no patina profesionalmente
desde 2020) tras sufrir una lesión crónica en la espalda que le impide girar a
la izquierda; Alina Zagitova, la campeona olímpica de 2018, no ha competido
desde los 17 años, citando a su cuerpo “pesado” como aquello que le impide
estar al nivel de las patinadoras de hoy (Bansinath, 2022). Son cifras
alarmantes si se piensa que en Pyeongchang 2018, la campeona mundial de 2012
Carolina Kostner compitió a la edad de 30 años.
A
través de este contexto, resulta difícil imaginar que hace un año la Unión de
Patinaje sobre Hielo (ISU, por sus siglas en inglés) le otorgó el premio de
Mejor Entrenadora a Tutberidze por su aporte a la disciplina. En este sentido,
pareciera que no hay una voluntad real por parte de la comunidad internacional
por asegurar el bienestar de sus atletas.
Pudiera
ser que existan intereses económicos en cada federación nacional para no
impulsar una reforma contundente, pero esto sería solo una conjetura. Lo cierto
es que la ISU tiene una larga trayectoria de misoginia que se caracteriza por
omitir la participación activa de sus patinadoras, tanto dentro como fuera de
la pista de patinaje, que podría explicar la renuencia a resolver la
problemática actual.
Lo
anterior va desde no dejar a las mujeres realizar saltos y obligarlas a usar
vestimentas inadecuadas (con la excepción de que la patinadora fuera una niña),
ejemplificados en los casos de la estadunidense Theresa Weld en 1920 o la
noruega Sonja Henie en 1924, hasta la obstaculización contemporánea formal del
número de saltos que una mujer podría hacer durante una competencia (situación
que no se le criticaba a los hombres) con Elaine Zayak en 1982 (Meyers, 2022).
Independientemente
de la causa real de la falta de acción, el proyecto de reforma en las reglas
del patinaje artístico es delicado en el sentido de que este debe de considerar
no dañar más la relación de equidad entre ambas divisiones individuales. Muchas
son las veces en las que se usó el pretexto referente a la integridad del
deporte o el bienestar de las patinadoras para retrasar el desarrollo de su
categoría.
Personalmente,
no veo una solución que a corto plazo logre salvaguardar a las niñas de ser
explotadas más que aumentar la edad en la que podrán empezar a saltar quads. Un
mínimo de 18 años sería lo correcto a esperar para cualquier patinador, hombre
o mujer.
El
camino será complicado, pues dudo que a los países les interese formar parte de
la renovación de un sistema favorable para sí mismos. Igualmente, incluir a
Rusia dentro del proyecto resultará casi imposible después de su expulsión
indefinida de las competencias internacionales a raíz de la guerra en Ucrania.
Más
allá de lo “artístico” o “atlético”, pienso que el futuro del patinaje (y de
cualquier disciplina) siempre tiene que ir de la mano de la seguridad de
aquellas personas que lo practican; de otra manera, el juego limpio como
principio intrínseco de la actividad deportiva, se perderá en el proceso de
mejorarlo.
Referencias
Bansinath,
B. (2022, febrero). Have the Abuses of Women’s Figure Skating Been Hiding in
Plain Sight?. The Cut. Recuperado de
https://www.thecut.com/2022/02/eteri-tutberidze-figure-skatings-abuses-in-plain-sight.html
Cai, W.,
Macur, J., Parshina-Kottas, Y. & Ward, J. (2022, febrero). How the Quad
Jump Is Changing Women 's Figure Skating. The New York Times. Recuperado
de https://www.nytimes.com/interactive/2022/02/16/sports/olympics/quad-jumps-figure-skating.html
Choi, C.
(2022, febrero). EXPLAINER: How figure skaters deliver quadruple jumps. AP
News. Recuperado
de:https://apnews.com/article/winter-olympics-figure-skating-quad-jumps-ecec265827c65a24bd894f89b3e94bd9
Meyers, D.
(2022, febrero). How Quad Jumps Have Changed Women 's Figure Skating.
FiveThirtyEight. Recuperado de:
https://fivethirtyeight.com/features/the-quad-jump-revolution-has-transformed-womens-figure-skating-how-far-will-it-go/