La lectura: efecto mariposa

Por Sandra Belén Jerónimo Morales

En este preciso momento tu cerebro está realizando un arduo trabajo. Tus ojos se mueven de izquierda a derecha observando, percibiendo y abstrayendo símbolos visuales; se detienen para pasarlos a información fonológica; analizas y entrelazas las palabras para producir actividad cerebral; y así, comprender lo que se te quiere decir. Claro, tu lector no percibes cómo esta información va ingresando, solo los sonidos y los significados de las palabras llegan a tu mente. Pero, ¿Cómo el cerebro puede detectar que esto es lectura? ¿Cómo hace modificaciones neuronales y hasta qué punto puede hacer cambios en una persona?

Al respecto, J. Alonso, (2018) afirma que “los cambios en la irrigación sanguínea en el cerebro inducidos al percibir letras impresas cambian a las pocas semanas de comenzar a trabajar la relación letras-sonidos. Poco después se ve una selectividad funcional a la letra impresa en el sistema visual y en una región que procesa símbolos multimodales”. 

Es decir, a medida que se perciben letras se van forjando vías visuales, auditivas y de lenguaje, se activan partes del cerebro y se entrelazan neuronas para reconocer, aprender palabras y construir a su vez más complejas, aplicando estructura sintáctica, semántica y hasta habilidades sensomotoras.

Es así como se comienza el aprendizaje de la lectura. Desarrollando funciones cognitivas y modificaciones en el cerebro, ejecutando conexiones neuronales para formar ese conjunto de procedimientos que concretan la lectura que estamos realizando. Pero claro está, que hay más beneficios de los que conocemos y que no son meramente académicos, neurológicos o de entretenimiento. Investigaciones recientes hablan sobre la existencia de diversas  actividades cerebrales que dependen  en función del tipo de texto que se lee.

Una de estas investigaciones realizadas, y comentada por el Dr. José Mata, (2016) da a conocer que investigadores de la universidad de Emory mostraron como la lectura de una novela producía un incremento significativo de la conectividad neuronal en la región de la corteza somatosensorial y motora y que esa alta conectividad se mantenía durante los días siguientes a la lectura de dicha novela. 

La lectura no solo provoca cambios en la estructura cerebral, sino que va más allá. El cerebro experimenta reacciones, comportamientos y pensamientos que influyen en la vida del ser humano tanto física, emocional y social, esto puede funcionar como un entrenamiento para la vida real. En ese sentido, David Comer Kidd y Emanuele Castano (2013) mostraron que la lectura de textos de ficción mejora asimismo la Teoría de la Mente (TOM, en sus siglas inglesas), que se refiere a la capacidad humana de detectar, comprender o predecir deseos, intenciones, pensamientos, creencias o emociones de otras personas.

La relación entre cerebro y lectura provocan grandes transformaciones, se ponen en juego dos procesos totalmente distintos, pero a la vez entrelazados: emocional y neuronal. La emoción y el placer de lo que se está leyendo y de lo que imagina que va a suceder ponen en marcha el lóbulo frontal ordenando fechas, personajes y trama; zonas relacionadas con la memoria de trabajo (lo que estamos leyendo); memoria biográfica (lo que hemos leído); y la memoria del futuro o proyectiva (lo que intuimos que va a pasar). Este proceso en especial que realiza el cerebro al percibir y analizar este tipo de narración, moviendo piezas para repercutir en la vida del lector produciendo efectos. A diferencia de cuando leemos textos científicos que son bastantes formales (métodos, resultados, discusión y conclusiones en los artículos de investigación) nos dan  poco espacio para la creatividad, trabajando más con áreas de análisis y abstracción para poder comprender lo complejo.

Sin embargo, con estas investigaciones queda en evidencia que los textos ligados a la literatura ponen en juego la maquinaria cerebral que sustenta la experiencia en general, en todas sus formas. En ese sentido, Robert Harris de la Universidad de Emory, realizó pruebas de resonancia magnética a un grupo de personas durante los días que les llevó leer una novela. El estudio lanzó resultados asombrosos. Los movimientos que los personajes de la novela realizaban activaban diferentes áreas cerebrales en los lectores. Las áreas activadas eran las mismas que se hubiesen activado si ellos estuvieran realizando los movimientos.

El cerebro no tiene una sola función, sino que intervienen varios factores, trascendiendo en funciones cognitivas, sensomotoras, psicológicas y sociales, activando pensamientos, sentidos, sensaciones del cuerpo, el mundo emocional y social, generando de esta manera mayor empatía.

Estas investigaciones nos permiten tener conocimiento de la lectura como un proceso complejo que en menos de medio segundo atraviesa diversas etapas y a su vez es la combinación de información distribuida en partes del cerebro modificando significativamente su estructura. Pero, sobre todo elegir una buena lectura repercute en nuestra experiencia con el mundo, nos somete a vivencias que dejaran huella propiciando un impacto positivo. Una mínima acción puede llevarnos a consecuencias inimaginables, el llamado: Efecto mariposa.

 

Referencias Bibliográficas

  1. Alonso, J. R. (10 de Enero de 2018). Neurociencia . Recuperado el 31 de Marzo de 2019, de https://jralonso.es/2018/01/10/lectura-y-plasticidad-neuronal/
  2. Budner, S. (06 de Agosto de 2018). La mente es maravillosa . Recuperado el 31 de Marzo de 2019, de href="https://lamenteesmaravillosa.com/lectura-en-nuestro-cerebro/
  3. Echavarri, D. E. (s.f.). La Lectura desde la Neurociencia. Recuperado el 31 de Marzo de 2019, de Laboratorio Contemporaneo de Fomento de la Lectura : http://fundaciongsr.org/wp-content/uploads/2018/03/Neurociencia-y-lectura.pdf
  4. Gallardo, C. P. (02 de Noviembre de 2018). Psicología Online. Recuperado el 04 de Abril de 2019, de https://www.psicologia-online.com/que-significa-el-efecto-mariposa-en-psicologia-3814.html
  5. Mata, J. (Septiembre de 2016). ResearchGate . Recuperado el 31 de Marzo de 2019, de https://www.researchgate.net/publication/309489279_Neurociencia_lectura_y_literatura_infantil
  6. Nazar, J. (22 de Abril de 2016). CONICET. Recuperado el 31 de Marzo de 2019, de Jimena Nazar. (2016). Las bases cerebrales de la lectura: ¿qué se sabe sobre ellas?. 31/03/2019, de CONICET Sitio web: https://www.conicet.gov.ar/las-bases-cerebrales-de-la-lectura-que-se-sabe-sobre-ellas/

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