Históricamente la educación ha sido considerada una luz para la liberación de los pueblos. El conocimiento simboliza una palanca por la cual se ha logrado la evolución de las sociedades. Sencillamente la humanidad no puede explicarse sin el conocimiento y la educación.

En las sociedades democráticas el acceso a la educación es considerado un derecho humano y por ello es obligación de los gobiernos garantizar las condiciones mínimas necesarias para que los ciudadanos y los infantes puedan acceder a ella.

Sin embargo, debemos señalar que son muchas las resistencias, obstáculos y carencias que enfrenta la educación. Los gobiernos autoritarios temen a los pueblos con instrucción, porque saben que un pueblo culto es necesariamente un pueblo que lucha por su libertad. Pero más allá de las decisiones políticas y de la democratización de las sociedades, la economía y el desarrollo social juegan ahora un papel determinante. En México y en el mundo la infraestructura educativa, el acceso a la tecnología, los derechos laborales del magisterio, la nutrición de los estudiantes y los valores familiares son las nuevas variables que se conjugan para tratar de brindar una educación de calidad.

Por lo anterior, es indispensable que hagamos una revisión sobre el contexto en el que se encuentra la educación en Tlaxcala. De acuerdo a la información que nos proporciona el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en nuestro estado, el promedio de escolaridad de la población de 15 años y más, es de 9.3, mientras que la media nacional es de 9.2, lo que nos coloca una décima arriba del promedio nacional.

A continuación, un análisis de la educación en Tlaxcala.

 

En el Estado de Tlaxcala 4 de cada 100 personas de 15 años y más no saben leer ni escribir. De acuerdo a la organización Mexicanos Primero, las autoridades de Tlaxcala incumplen en su responsabilidad de garantizar el derecho de los niños y jóvenes de acceder a la educación obteniendo una calificación de apenas 6.2 sobre 10. En este mismo diagnóstico se muestra que 5 de cada 10 jóvenes no desarrollan conocimientos y habilidades en matemáticas, 94 de cada 100 niños de tres años se quedan fuera del preescolar, 5 de cada 10 futuros maestros no reciben una formación adecuada, solo 6 de cada 10 escuelas fomentan la participación de las familias y resalta el hecho de que no existen registros sobre las tutorías que se brindan a los nuevos docentes.

Por todo ello, resulta utópico pensar en un modelo educativo de calidad, a pesar de que se señale este precepto en el artículo 32 de la Ley de Educación del Estado de Tlaxcala el cual estipula que “Se entiende como educación de calidad, la congruencia entre los objetivos, resultados y procesos del sistema educativo, conforme a las dimensiones de eficacia, eficiencia, pertinencia y equidad”.

Por lo anteriormente expuesto, se considera una necesidad inaplazable el realizar una serie de reformas a esta ley, con el objetivo de materializar el concepto de educación de calidad.

Para ello, se propone construir un modelo educativo en donde la participación ciudadana ayude a desarrollar procesos de evaluación y seguimiento a la aplicación de recursos económicos para la construcción de infraestructura y adquisición de tecnología.

Por lo anterior, es necesaria la integración e incorporación de observatorios ciudadanos por la educación. Este tipo de organismos auxiliares estarían integrados por expertos en educación, empresarios, líderes de organizaciones sociales, intelectuales y artistas. Estos observatorios ciudadanos se desempeñarían como órganos evaluadores ante la opinión pública, sin que sus resultados tengan efectos vinculatorios en la situación laboral de los docentes. También participarían como un organismo de opinión ante los planes educativos y los contenidos de los libros y materiales didácticos. Pero lo más importante consistiría en su papel de contraloría social, desde el cual vigilaría la correcta aplicación de los recursos económicos que se destinaran a la infraestructura, mobiliario, tecnología y material didáctico. Este tipo de observatorios ciudadanos por la educación ayudarían a recuperar la credibilidad perdida en el modelo de instrucción nacional y en el propio magisterio, por otra parte, integraría a amplios sectores de la sociedad ya que actualmente solamente participan las familias de los educandos, pero debemos recordar que los beneficios o limitaciones de la educación rebasan las fronteras de las familias. Por lo anterior, se debe adicionar una fracción XIII en el artículo 7 de la Ley de Educación para el Estado de Tlaxcala para que aparezca los observatorios ciudadanos por la educación como elementos constitutivos del sistema educativo estatal. Así como también, adicionar un párrafo noveno al artículo 24 de esta misma Ley para señalar que la captación de recursos de la iniciativa privada estarán dirigidos a la investigación, la promoción de las artes y en el desarrollo de las habilidades que exige el mundo laboral.

Sabemos que muchas de la empresas nacionales e internacionales han utilizado estrategias para aumentar su productividad interna, destinan inversiones enormes a la capacitación y actualización de su capital humano para su mejoramiento. Esto es con la finalidad de tener mayor rendimiento y, sobre todo, aumentar la productividad de la empresa.

Para las instituciones es recomendable invertir en las capacitaciones de los docentes, ya que tienen que estar preparados para las actualizaciones tecnológicas y, sobre todo, preparar al alumno para que interactúe y sepa trabajar con la sociedad actual. En caso de no hacerlo, existirá la carencia e incongruencia con las competencias que exige la globalización.

Finalmente, se propone una fracción III en el artículo 105 para integrar la participación de las redes sociales, toda vez que el impacto que tienen en las nuevas generaciones no es algo que podamos ignorar. Es necesario que hagamos nuestros aliados a estos medios de interacción y comunicación global. Las redes sociales han sido medios de transformación social. También han posibilitado la movilización ciudadana en desgracias como las sucedidas en México con los sismos del año pasado. Ahora debemos tener la sensibilidad de encontrar los mecanismos que nos permitan hacer de las redes sociales un instrumento que nos ayude a hacer de la educación un poder sin fronteras y que llegue a todos los rincones de México.

 

Escrito por Noé Juárez Delgadillo. Alumno graduado de Leeactiva.