Te has preguntado, ¿qué genera un libro al leerse? Para los que son lectores, deben entender el significado; cada libro contiene diferente idioma, diseño, color y hasta olor de cada página.  Pero los libros son más que eso; son sentimientos. Cada autor pone una semilla de su existencia, existencia misma de lo que ha leído.

De acuerdo a OERT (Open Educational Resources for Typografhy): el libro es un reflejo de la cultura de una nación, de su pueblo y de una época. Representa todos los valores culturales de los hombres que protagonizan su historia. Es, en definitiva, el testigo silencioso que permanece más allá de las generaciones.

Guadalupe Loaeza autora del libro Infancia es destino, describe que la niñez repercute en el presente de cada individuo y deja huellas que trascienden en el tiempo afectado los modelos de comportamiento en la edad adulta. A partir de esta teoría podemos resignificar el pasado y comprender el carácter de muchas experiencias tardías.

A qué me refiero con esto, de acuerdo a nuestra infancia, repercute nuestro presente; cada autor escribe su historia y lo que mira a su alrededor. Un ejemplo es Juan Rulfo, quien fue un escritor mexicano y fotógrafo. Para algunos es muy difícil leer su literatura y no plantearse esa estrecha relación que establece su narrativa entre su mundo interior y el afuera, será porque perdió a su padre cuando solo tenía 10 años. Lo que sí queda claro es que Rulfo buscaba interpretar sus fotografías en palabras; describir a un México olvidado. Así lo cuenta en su libro Pedro Páramo.

Otro de los ejemplos es Julio Verne, con solo 11 años de edad, decidió salirse de su casa para cruzar un puerto muy cercano, su padre al enterarse, decidió tomar un barco para buscar a su hijo. Al encontrarlo, su padre lo golpeó con un látigo frente a su madre. Julio soporto esta humillación y, frente a su madre y su furioso padre, les prometió no volverse a escapar. Con los ojos llenos de lágrimas, Julio dijo: ¡“les prometo que nunca más voy a viajar si no es con la imaginación”! Es así que conocemos diferentes aventuras a través de ello.

Algunos otros autores los menciona Guadalupe Loeza, como Jorge Luis Borges (1899-19886), Octavio Paz (1914-1998), Elena Garro (1917-1998), Agustín Lara (1897 -1970), entre otros.

El libro es la semilla del destino que resulta del conjunto de causas y efectos que proviene en la vida de los autores, la cual repercute en el presente. Muchos de los autores mencionados tuvieron una infancia; quizá unas mejores que otros. Pero su historia, la que cuentan, debe leerse e interpretarse. No sabemos si ese libro nos puede marcar o incluso, puede que también cuenten nuestra propia infancia.

Así que ya lo saben, entre más leemos, más conocemos, y entre más conocemos, más nos conocemos.