Aquel que tiene imaginación sin aprenderlo cuenta con alas, no con pies. Joseph Joubert. Ensayista del siglo XVII.

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Todas las personas tienen la capacidad de imaginar, pero para algunos, puede ser más fácil y para otros, no. ¿Por qué sucede? Desde pequeños imaginamos todo el tiempo, ya que contamos con la facilidad de imaginar lo que nosotros queramos, pero conforme pasa el tiempo, nuestro cerebro se va envolviendo lo que ve a su alrededor; anuncios, posters y televisión, la cual nos proporciona todo: colores, imágenes y personas. Nuestra vista lo que hace es captar la información para que llegue al cerebro sin la necesidad de hacer esfuerzo de imaginar por su propia cuenta.

De esta manera, el cerebro deja de ejercitarse con la imaginación. La habilidad que se tiene para reforzar la fantasía es entrenándola. Cualquier cosa que pensemos se tiene que convertir en imagen. Por ejemplo: cuando se piensa en una bicicleta, el cerebro lo que hace es recurrir a la información establecida; sabemos cómo es y para qué sirve. Cada palabra dicha se tiene que imaginar, pero para ello, se tiene que entrenar. Cuando leemos, también estamos ejercitando el cerebro, ya que cada oración que se lee se convierte en imagen mental, así la información perdura mucho más tiempo a que cuando no se imagina. Como lo mencioné al principio, cualquier cosa que pensemos o leamos tenemos que imaginarlo.

De acuerdo al libro Mental GYM del autor Tom Wujec, nos comenta que la imaginación mental inyecta frescura y vitalidad, convirtiendo en hábito la exploración de esos dilatados paisajes y espectáculos que existe en el interior de su mente. Así nos aconseja con estos tres pasos:

CONSEJO UNO: Adiestre su imaginación para que se torne más dócil. Esmérese en obtener algo así como copias de carbónico de lo que oye, ve, huele, gusta y siente.

CONSEJO DOS: Aliente sus sensaciones más interiores a hacerse más vívidas. Supere la monotonía de su imaginación actual y exhorte a la mente más colorida, curiosa, buscadora de lo inesperado. Esta dispuesto que a su mundo interior alcance las proporciones que usted desea, por grandes que sean.

CONSEJO TRES: Preste atención a las imágenes mentales todos los días según influyen a través de su mente. Tome nota de aquellos pensamientos que lo tiran abajo y de lo que le brindan inspiración. Tome conciencia de sus condiciones para reescribir el argumento de su película mental cuando quiera cambiarlo.

Es importante la imaginación ya que nos proporciona creatividad y, además, oxigena nuestra mente y nuestra forma de interpretar la vida. La imaginación es la interpretación de lo que conocemos, es la vivencia de cada día. Uno de los grandes filósofos dijo: El alma nunca piensa sin imágenes mentales. Aristóteles, filósofo del siglo IV a. de. C.