La lectura es un pilar fundamental en el proceso de desarrollo educativo e intelectual.

 

Leer y comer siempre ha sido privilegio de pocos, el 60% de la población mexicana ha entrado a una librería, saben que los precios son elevados, aunque hay colecciones relativamente baratas, y los libros usados son una buena opción. Sin embargo, mientras la pobreza continúe agravándose, difícilmente se incrementarán los índices de lectura.

Un buen lector necesita tener un proceso iniciativo, requiere que alguien lo vaya guiando en la lectura. Por su parte, Roxana Nuñez sugiere acercar a los niños a través de cuentos, ya que eso ayuda a fomentar su imaginación y curiosidad, además de ayudarles a formar un criterio propio. Así nos afirma con sus palabras: se forma el hábito y posteriormente los menores harán elecciones más complicadas y sofisticadas.

NO QUEDA MÁS QUE INSISTIR

Las razones para no leer de los mexicanos son diversas y confirman lo descrito anteriormente: no tienen un lugar apropiado para leer, les resulta muy difícil, es caro; no encuentran material en su lengua de origen, no saben leer; no les gusta o les da flojera. La excusa principal de los mexicanos y más común es la falta de tiempo.

Si uno realmente lo desea, puede hacerlo prácticamente donde sea, prueba de ello son los lectores que pueden verse en los parques, los cafés y en donde sería imposible creer que hay espacios para la lectura, ejemplo de ello es el transporte público, sitio donde puede verse esta actividad con frecuencia.

Toda la educación, pero sobre todo destinada a los niños y jóvenes, mira necesariamente al futuro, pues tienen entre sus propósitos la formación de personas con sentido crítico y el futuro del mañana. Mirar al futuro siempre ha resultado una tarea difícil para educadores, pues les exige ejercicios prospectivos que, por más científicos y rigurosos que sean, no dejan de ser ejercicios de integración. En los tiempos actuales, estos ejercicios aún son más difíciles debido a la velocidad con que ocurren los cambios científicos y tecnológicos, y al ritmo en que se acumula información. Estas transformaciones son de tal magnitud que se deja sentir su impacto en las organizaciones económicas, políticas y sociales del planeta entero, y a la vez, en los países que se divide geográfica y políticamente la población mundial.

La educación mexicana tiene un compromiso explícito con el desarrollo armónico de las facultades del ser humano; favorecer su cumplimiento es una responsabilidad social que le compete tanto al estado como a la sociedad, en particular a la que protagoniza los hechos educativos. Así, la educación irá creciendo hasta formar grandes lectores.

Por último, quiero terminar con una frase de Guillermo García Guzmán, quien orientó mi búsqueda inicial en este asunto de laeducación: La lectura empezó así a formar parte de mi vida. De esta manera he conocido a muchos seres entrañables, muchos sitios lejanos y he entrado al túnel del tiempo. Me sucede a veces como a Balsac, que no sé distinguir en mis recuerdos lo que pertenece a la vida real y a la ficción. Esto se debe a que la ficción está impregnada de la vida.

La lectura nos hará más grandes, no de tamaño, sino de conocimientos. La educación transformará al país, pero para que eso suceda, hay que iniciar por uno mismo; tomar un libro es el comienzo de nuestra historia.

 

Escrito por Noé Juárez Delgadillo, alumno de Leeactiva, quien ha leído más de 28 libros en pocos meses.