Había una vez un niño que vivía con su abuelo, eran muy pobres y no tenían más familia, se sentían muy solos, por eso cada noche el niño oraba porque deseaba conocer a su familia.

Un día el niño conoció a Roberta, una niña con una familia rica que se volvió su mejor amiga, se contaban todo lo que le pasaba y  se llevaba muy bien.

Se acercaba la navidad y el abuelo le dio al niño una carta y le dijo:

-¡Esta carta es tu regalo de navidad, léela, su contenido es muy importante para los dos!

El niño que no era bueno en  la lectura, tardó una hora y no pudo  entender lo que decía la carta, regresó a ver a su abuelo que estaba acostado en su cama totalmente frío. Se había tardado tanto en su lectura que cuando encontró a su abuelo ya estaba muerto.

Salió confundido a buscar a Roberta, cuando la encontró le pidió que  leyera la carta que dejó su abuelo y la carta decía:

“En noche buena todos los deseos cuando se piden con Fe se cumplen.

Atte. Tú ángel de la guarda.”

Roberta lo vió a los ojos y le dijo: -Mis papás te quieren adoptar, acompáñame a verlos.

El niño derramó una lágrima de alegría, se tomaron de la mano y fue a ver a su nueva familia.